Cepillarse los dientes dura aproximadamente entre 3 a 5 minutos para lograr una buena higiene en nuestra boca. El correcto cepillado de los elementos dentales es mediante movimientos suaves y que abarquen entre 2 y 3 piezas dentales a la vez, siempre teniendo en consideración que en la técnica correcta el cepillo no solamente abarca el elemento dentario, sino que también la porción de la encía mas próxima al elemento dentario (surco gingival).

cepillado de dientes

¿Cómo es la técnica de cepillado?

  •  Es importante seguir un orden, comenzar por los elementos superiores de derecha a izquierda y luego los inferiores de izquierda a derecha.
  • Empezamos por las caras de las muelas o dientes que dan hacia fuera con el cepillo a 45º entre la encía y el elemento dentario.
  • Luego de haber terminado con la cara que está hacia afuera debemos cepillar las caras que dan hacia adentro (paladar y lengua) de la misma forma, con el cepillo en una inclinación de 45º.  En los dientes de adelante tanto de arriba como de abajo el cepillo debe colocarse de manera vertical para poder acceder a una correcta higiene.
  • Posteriormente, debemos limpiar las caras oclusales o con las que mordemos con movimientos de adelante hacia atrás.

¿Qué tipo de cepillo dental debo utilizar?

La mayoría de los odontólogos eligen un cepillo de cerdas suaves ya que no lastiman nuestras encías, eliminan de manera correcta los restos alimenticios y bacterias. Para una correcta técnica de cepillado lo ideal son cepillos de cabezal pequeño que permiten un buen acceso a todos los espacios de nuestra boca, aún a los dientes posteriores de difícil acceso.

¿El uso del cepillo eléctrico es bueno?

El uso del cepillo eléctrico es bueno para pacientes que por algún tipo de dificultad no pueden utilizar el cepillo manual o bien por déficit en la técnica de cepillado con un cepillo manual. Con cualquier cepillo que realicemos el acto mecánico de remover la placa va a darnos excelentes resultados.

Qué hacer en la práctica diaria

La prevención se sostiene con hábitos simples y controles periódicos: cepillado cuidadoso, limpieza entre dientes, revisión de encías y detección temprana de caries o acumulación de placa. Cuando una molestia aparece y desaparece, igual conviene revisarla antes de que avance.

Si hay sangrado de encías, mal aliento persistente, sensibilidad o manchas nuevas, una consulta odontológica ayuda a distinguir si se trata de higiene, caries, sarro u otro problema que requiera tratamiento.